Resumen: El 28 de febrero, el presidente Donald J. Trump, sin apoyo del Congreso, metió a su país en una guerra ilegal conjunta con Tel Aviv contra Irán. Doce semanas más tarde, Washington sigue empantanado en una nueva guerra en el Oriente Medio, sin visos de terminar. Un conflicto que revela los límites del hegemón estadunidense al tiempo que aumenta la incertidumbre en contexto internacional crecientemente multipolar, en un contexto de posglobalización neoliberal, de crecientes desigualdades y enfrentado a una aguda crisis climática.
A dos meses de iniciada, la guerra de Israel y Estados Unidos de América (EUA) contra Irán no tiene visos de terminar. Hasta ahora, el Pentágono, cifra el coste de la Operación Furia Épica, en 25 mil millones de USD, una cifra preliminar que no incluye varios costos, además del coste del “Rugido de león” de Israel.
Mientras se mantiene el alto el fuego y el bloqueo del estrecho de Ormuz, fluctúan anuncios de reanudación y ruptura de las negociaciones en Islamabad (Pakistán) entre Washington y Teherán; se extiende por tres semanas un alto el fuego entre Israel y el Líbano que Hezbolá no reconoce. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) violan el alto al fuego constantemente con ataques y bombardeos que causan centenares de muertos y ha establecido una “zona tampón” de 10 kilómetros de profundidad. Todo ello, dejando fuera a la ONU y las instituciones internacionales.
Mientras aumenta la tensión en el medio oriente, se hacen sentir a nivel mundial las consecuencias económicas del bloqueo a la circulación de petróleo, gas y otros productos por el Estrecho de Ormuz. La guerra ha devenido un conflicto geopolítico que revela tanto los límites del hegemón estadunidense, como los desafíos de un nuevo e incierto mundo multipolar.
1 .La primera víctima de una guerra es la verdad
La Guerra de Israel y Estados Unidos de América (EUA) ha reactualizado al paroxismo el repetido adagio, atribuido al griego Esquilo: “la primera víctima de la guerra es la Verdad”. A sesenta días del inicio de los bombardeos, sus causas, objetivos, negociaciones y perspectivas de término, aparecen cada vez más confusos, lo que obliga, a separar la paja del trigo. Para no perderse, hay que concentrarse en sus efectos.
Por un lado, Israel y Washington justificaban los bombardeos contra Teherán por el peligro inminente de ataques iraníes contra Israel.
Esta guerra se acompaña, más que en otras, de una retórica inflamatoria, con variadas, contradictorias e incluso falsas afirmaciones del actual inquilino de la Casa Blanca, en su medio social, secundadas por medios de comunicación afines, e inscritas en la ley del más fuerte, por quien se cree todo permitido.
Desgraciadamente, son pocos los exponentes de la llamada comunidad internacional que se atreven a denunciar tales diatribas, a pesar de estar conscientes de su alejamiento de la verdad. Incluso cuando ellas alcanzaron un nivel apocalíptico con la amenaza de exterminio de la civilización iraní, equivalente a un genocidio como denuncia el exvicepresidente de Bolivia Ávaro García Linera.

2.Violación flagrante del derecho internacional
Pero no se trata solamente de declaraciones, los bombardeos de EUA e Israel, violan el derecho internacional de acuerdo con el Secretario General de la ONU. Y es que se perpetran crímenes de guerra en toda impunidad, como el bombardeo de una escuela primaria iraní en Minab (sur de Irán) con 168 muertos, en su mayoría niñas, denunciados por Unicef.
No se trata sólo del inaceptable asesinato del ayatolá Ali Jameneí: una “cínica violación” de todas las “normas de la moral humana y del derecho de internacional “, de acuerdo con el presidente de Rusia Vladimir Putin. Por su parte China, condenó la muerte de Jamaneí y el asesinato de altos cargos de Irán. Califica de “ilegal” la guerra de EUA e Israel contra Irán.
Se trata también de miles de ataques contra blancos civiles, como puentes, autopistas, edificios e infraestructura prohibidas por las leyes internacionales. La Operación Furia Épica ha causado más de 3 mil fallecidos. Por su parte, la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) afirmaba el 12 marzo que habían más de 3 millones de personas desplazadas en el interior del país.
Mientras tanto, la respuesta de Irán sorprendió por su eficacia y bajo coste en ataques contra Israel, dañando 11 bases estadounidenses y siete países aliados de Washington en el Golfo pérsico (Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudi, Kuwait, Bahréin, Jordania e Irak) de acuerdo con el American Enterprise Institute (AEI). Las represalias de Irán rompieron el espejismo de seguridad en las monarquías del Golfo como Qatar y Dubái, destino de millonarios, y causa millonarias pérdidas. Por su parte los Emiratos Árabes Unidos salieron del cartel petrolero debilitando la OPEP y la OPEP+ para enfrentar los costes económicos, fortaleciendo su alianza con Washington.
3 ¿Respuesta ante un peligro inminente o agenda israelí?
Es evidente que la justificación de los bombardeos por el peligro inminente representado por Irán, perseguía esquivar la ilegalidad del ejecutivo estadunidense de entrar en guerra sin la aprobación del Congreso. Sin embargo, hay consenso, incluso entre miembros de la OTAN que Irán estaba muy lejos de representar una amenaza inminente contra la seguridad nacional de EUA o incluso de Israel. Otros, como Joe Kent, del Centro Nacional contra el Terrorismo (CNT) negó ese argumento y renunció a su cargo. El ex Director de la CIA, John Brennan, coincidió en ese análisis. La verdad es que, quien pretendía merecer el premio Nobel de la Paz, ordenó un bombardeo de acuerdo con su propia moral, sin respetar reglas o la legalidad.
Es así como existe consenso internacional y en EUA mismo, en afirmar que quien llevó a Trump a la guerra ilegal contra Irán fue Netanyahu. La guerra contra Irán respondía principalmente a la estrategia estadunidense de apoyo no solo a aumentar la seguridad de Israel, debilitando sus enemigos. También estuvo ligada al creciente peso de fracciones fundamentalistas cercanas al presidente que apoyan la instauración del “Gran Israel”.

4. El “Gran Israel” y la “Gran Norteamérica”
En esa perspectiva, la guerra de Tel Aviv y Washington contra Teherán, se inscribe en el apoyo desembozado de Washington a la intervención de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Gaza, en represalia a los ataques del 7 de octubre.
El empresario inmobiliario y magnate de la hotelería, que ve una oportunidad de negocios, propuso en el Foro de Davos, construir una “Nueva Gaza” con rascacielos y Hoteles de lujo. La ONU y la Corte Internacional de Justicia los considera un genocidio contra del pueblo palestino. Es por ello que la Corte Penal Internacional ordenó el arresto, respaldado por la mayor parte de la comunidad internacional, del primer ministro Israelí, Benjamín Netanyahu, que muchos califican de prófugo de la justicia internacional.
La continuidad del fuerte apoyo de Trump a Israel también está ligada al creciente peso del nacionalismo cristiano de ultraderecha en su administración y en parte de su base social evangélica. Algunos plantean la existencia de paralelismos retóricos entre el Gran Israel sionista y la Gran Norteamérica en el hemisferio occidental del Make América Great Again(MAGA). De acuerdo con un autor, no debe descartarse del análisis el subtexto mesiánico tanto del sionismo religioso, como del evangelismo del Armagedón y, el del Imán oculto Chií en Irán.
El fundamentalista Ministro de Defensa, Pete Hegseth lleva tatuado en el brazo Deus Vult, grito de las cruzadas medievales. Mike Johnson, el Republicano líder de la Cámara de Diputados pertenece a los cristianos evangelistas, al igual que el embajador de EEUU en Israel, Mike Huckabee. Los evangelistas afirman que la recomposición del Estado de Israel anuncia el retorno del Mesias. Una lectura bíblica expresada en la pleitesía de evangelistas como Paula White Cain que asignan un rol mesiánico a Trump luego de sobrevivir a su atentado. Algo que alcanza ribetes increíbles en memes de Trump como Jesús. Una deriva que le llevó a su inédita polémica con el Papa León XIV. Exageraciones costosas que hicieron perder el apoyo de otra parte de la derecha religiosa MAGA y hasta de la ultraderechista italiana Giorgia Meloni.

5. La excusa del peligro nuclear como confusa justificación
Entre confusas justificaciones y variados argumentos, Washington ha causado controversia al afirmar que ya obtuvo un cambio de régimen con el asesinato del ayatola Ali Jamenei y descabezado al gobierno, una violación del derecho internacional. Lo cierto es que no hubo la esperada movilización para pavimentar el retorno de Reza Pahlevi y acabar con el régimen teocrático, más allá del discurso.
Aunque insiste en terminar con la amenaza a la seguridad global por ser Irán el “primer patrocinador estatal del terrorismo”, volvió a centrar como objetivo de la guerra y su conclusión victoriosa, en impedir que Irán acceda a la bomba nuclear, exigir su completa desnuclearización y la entrega a Washington de todo el uranio enriquecido que esté en su poder.
Paradojalmente, ese objetivo, ya lo había obtenido por la diplomacia, el expresidente estadunidense Barack Obama, en conjunto con Alemania, China, Rusia, Francia y el Reino Unido, a pesar de oposición de Netanyahu quién la criticó ante el Congreso de EUA, como lo recuerda CNN. Ese acuerdo conocido como Plan de Acción Integral Conjunta (JCPOA) de 2015 respaldado por la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU, ponía un tope al enriquecimiento de uranio, verificado y vigilado por inspectores de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) a cambio de levantar algunas sanciones y liberar algunos activos congelados.
Fue en 2018 que Trump quien retiró EUA de ese acuerdo, durante su primer mandato. Aunque Irán volvió a desarrollar su programa nuclear de enriquecimiento de uranio y la construcción de instalaciones nucleares, afirmaba seguir respetando el Tratado de No Proliferación nuclear de 1970, al que está suscrito.
Lo cierto es que al esgrimir como la desnuclearización como objetivo, Trump contradice su afirmación de que en junio de 2025, había destruido para siempre el programa nuclear de Teherán. Muchos dudan de que el nuevo contexto, pueda obtener un mejor acuerdo que el de Barack Obama.

6. Cierre del Estrecho de Ormuz como arma geopolítica
Por ello es que la guerra no tiene visos de terminar. A pesar de que el presidente Trump y su secretario de defensa Pete Hegseth insisten en que ya han ganado la guerra porque han destruido la marina, la aviación el liderazgo del régimen islámico.
Pero desde Teherán afirman que la guerra no ha terminado. Irán resiste a pesar de altos costos, con una estrategia descentralizada que permitió mantener ataques contra las bases estadunidenses en la región, sobre Israel, Arabia Saudi, y otros aliados de Washington en el Golfo Pérsico.
Muchos apuntan a los errores tácticos y a la improvisación de la nación con mayor poderío militar del planeta. A pesar de evidente asimetría la guerra no tiene visos de terminar. Y es que el eje del conflicto dejó de ser el peligro de ataque inminente de Irán o su capacidad nuclear de Irán, aunque Trump intenta redefinir el cambio de régimen, incluso la guerra no favorece la seguridad de Israel porque Irán consigue atravesar su costosa cúpula de hierro (Iron Dome) de acuerdo con Reuters.
El problema para Washington es que el eje del conflicto ha devenido el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las cinco vías de las que depende el comercio mundial. Ello está estrangulando la economía mundial de acuerdo con el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres. Algo que afecta directamente la economía estadunidense. Según expertos, el cierre del Estrecho de Ormuz equivale a una “weaponization” de esa vía (transformación de la energía en arma de guerra geopolítica). Se iría a un choque energético y monetario global, de acuerdo con Helen Thompson.
Con ello cambió la relación de fuerzas entre Israel, Washington y Teherán. El futuro de la guerra depende de la apertura o cierre de un estrecho de unos 30 kilómetros de ancho por donde transita el 25% del petróleo y gas mundial, además de fertilizantes y otros productos.
7. Consecuencias: crisis energética, inflación, inseguridad alimentaria, etc.
El impacto del bloqueo va más allá del Oriente Medio, es mundial, afecta los precios de la energía, las cadenas de suministro y los mercados financieros de la economía global.
Es así como, el FMI revisó sus previsiones de crecimiento global para 2026 por debajo del 2% y calcula una inflación del 6%, advirtiendo además sobre el peligro de una recesión mundial si la guerra se prolonga.
La escasez de petróleo afectó primero en Asia pero se extienden por el mundo. Europa podría entrar en recesión. Alemania, entre otros, bajo a la mitad sus perspectivas de crecimiento en 2026. En América Latina los efectos en la inflación y la seguridad alimentaria son importantes. Los efectos sobre el aumento de coste del transporte aéreo ya son importantes.
Ciertamente, las petroleras obtienen beneficios exorbitantes. Los especuladores profitan de las fluctuaciones del precio del petróleo en la bolsa y en las plataformas Polymarket y Kalshi. Se disparan incluso sospechas que apuntan al círculo cercano a Trump.
La guerra afecta particularmente a los más vulnerables. De acuerdo con el PNUD, más de 32 millones de personas volverán a caer en la pobreza por las repercusiones de la guerra en Irán. Por su parte, la FAO, advierte que la guerra en Irán aumenta los riesgos de inseguridad alimentaria en los países de bajos ingresos por la interrupción de los flujos de fertilizantes.
Otros aún, ven en la crisis del petróleo un incentivo para escapar de energías fósiles y aumentar el recurso a energías limpias, como cuando, en preparación de la COP30, 53 delegaciones oficiales y 2,608 organizaciones se reúnen en la isla caribeña de Santa Marta (Colombia) para buscar que la crisis por la guerra de Irán plantea la necesidad de abandonar los combustibles fósiles.
Washington postergó el frágil alto el fuego e impone su propio bloqueo del Estrecho de Ormuz desde el 13 de abril, mientras Irán condiciona la apertura al fin de la guerra y el inicio de conversaciones. Por su parte, aunque se postergó por tres semanas el frágil alto al fuego entre Israel y el Líbano, no se respeta en el terreno: el ministro de defensa Israelí, Israel Katz, afirmó el 28 de abril “que el sur del Líbano está recibiendo el mismo trato que Gaza”. Y es que la guerra contra Irán hace diversión sobre el persistente genocidio del pueblo palestino en la Franja de Gaza, favorece el expansionismo israelí en Cisjordania y en el sur del Líbano.

8. Desplome de la popularidad de Trump en EUA
Guy Sorman, en ABC, afirma que la guerra contra Irán es un fiasco, uno más de una larga serie de fracasos, porque no ha conseguido ninguno de sus objetivos. El conservador The Economist, afirma que Trump es “el mayor perdedor de la guerra”, su popularidad es tan baja como en el peor momento de su antecesor Joe Biden. De acuerdo con algunos analistas, Trump las está perdiendo todas.
La guerra de Netanyahu y Trump contra Irán se ha transformado en el conflicto más impopular de los últimos 76 años, más que la guerra de Vietnam. Forbes y the Economist, destaca que la popularidad de Trump cae a un mínimo histórico de 34%. Sólo el 22% aprueba su gestión en materia de costo de la vida, en la encuesta Reuter/Ipsos. Personajes claves del movimiento MAGA lo denuncian y su caída se expresa en derrotas en las elecciones de gobernador en Virginia y Nueva Jersey y acumula derrotas en elecciones parciales que preludian probable pérdida del control del Congreso por los Republicanos en las llamadas elecciones de Midterm en seis meses.
La impopularidad proviene del aumento de la inflación producto, tanto por las tarifas arancelarias, como de la crisis petrolera por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, la fuerte represión de migrantes ilegales, por el ICE. Algunos analistas, afirman que Trump las está perdiendo todas.

9. Un contexto internacional en transformación
El 28 de febrero, el presidente Donald J. Trump, sin apoyo del Congreso, metió a su país en una guerra ilegal conjunta con Tel Aviv contra Irán. Doce semanas más tarde, Washington sigue empantanado en una nueva guerra en el Oriente Medio, sin visos de terminar. Un conflicto que revela los límites del hegemón estadunidense al tiempo que aumenta la incertidumbre en contexto internacional crecientemente multipolar, en un contexto de posglobalización neoliberal, de crecientes desigualdades y enfrentado a una aguda crisis climática que cuestiona la lógica capitalista.
La guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán, una potencia regional que se juega su rol en la compleja transición hacia un mundo bajo la hegemonía unipolar estadunidense desde el fin de la guerra fría a otro de carácter multipolar en gestación, cuyos contornos y actores permanecen indefinidos. Algunos apuntan al preludio de un desorden global, marcado por la inestabilidad. El predominio de la geopolítica multipolar y el declive de la ONU actúan contra multilateralismo basado en reglas comunes del derecho internacional.
Una puerta abierta a la multipolaridad planteada por diversos analistas que no solo involucra China y Rusia, de comunidades de países como el BRICS+, de Irán mismo, de Turquía, además de crecientes intentos de autonomía de parte de países europeos (España, Reino Unido, Alemania, Italia, Francia, entre otros).
Aunque las futuras naciones de un mundo multipolar, como China, Rusia, Brasil y otros, fuera de condenar no se han involucrado, revelando un cambio de lógica, aumentan su presencia ante los límites del poderío militar del hegemón estadunidense.
Por lo pronto, de acuerdo con William Serafino, Trump buscaba “proyectar poder en Asia Central y barrer de la escena a una potencia (Irán) del nuevo orden multipolar”. Lo cierto es que favoreció la intensificación del uso de la divisa china, el petroyuan, en lugar del petrodólar en el que se basa el poderío financiero estadunidense. Una práctica ya existente como cuando Arabia Saudi con el acuerdo entre Aramco y Sinopec comenzó a usar yuanes en su comercio de petróleo con China, pero que ahora se profundiza. Lo mismo tiende a ocurrir con el intento de remplazar el intercambio financiero SWIFT por el proyecto mBridge de la alianza alternativa multipolar del BRICS+. Se trata de una de las consecuencias del establecimiento de un mundo multipolar que cuestiona la hegemonía estadunidense. Irán exigía el pago en yuanes como peaje para el paso de barcos por el estrecho de Ormuz, transformándolo en escenario de desdolarización.
Una compleja situación en desarrollo…