El viernes con una sesión bajo la mordaza y que mantuvo despiertos los diputados hasta las 5 de la mañana para aprobar la ley 106 para la puesta en marcha de la política energética 2030 del gobierno liberal mayoritario de Philip Couillard dio por cerrada las sesiones de la asamblea nacional de Quebec. Fue simbólico de su gestión, que el gobierno terminara la sesión forzando la adopción de una ley que favorece las compañías petroleras. Esa ley entrega un derecho de expropiación a las compañías petroleros y no encuadra en absoluto la fracturación hidráulica. También le da más fuerza a las compañías petroleras sobre las definiciones de control del territorio por las municipalidades.
Los diputados de la Asamblea nacional debe retomar sus trabajos el 7 de febrero próximo pero se espera que haya cambio de ministros, un cambio de sesión por el procedimiento llamado de prorrogación, para tratar de mejorarla imagen de un gobierno liberal que aparece desgastado y que beneficia solo de la división de la oposición para mantenerse alto en las encuestas.
Se trata de un momento importante porque los liberales ya iniciaron la segunda mitad de su gobierno: las próximas elecciones se realizaran en octubre de 2018.
Los liberales consideran que han cumplido lo prometido principalmente al haber obtenido el equilibrio presupuestario, defendiendo su política de austeridad. Un excedente de 2,2 mil millones (4,5 según la oposición) se prevé este año. Muchos piensan que se cortó más de lo necesario con altos costos sociales.
El partido quebequense cree que el gobierno rompió el lazo de confianza con la población y que debe excusarse por el impacto de las compresiones. El nuevo jefe Jean-Francois Lisée cree que el PQ gana nuevos apoyos.
Por su parte la CAQ, dirigida por Francois Legault deplora la inacción del gobierno en materia económica y de preservación de la identidad quebequense.
Por su parte Quebec Solidario estima que el gobierno es demasiado autoritario y que la mordaza para adoptar la ley 106 que favorece las petroleras es un buen ejemplo. La ley 109 le da un derecho de expropiación a las compañías petroleras
Un año horribilis
Los liberales tienen graves dificultades como lo mostró la caída de su votación en las cuatro elecciones parciales que se realizaron el lunes pasado en Arthabasca, Marie-Victorin, Verdun y Saint Jerome. Aunque no cambió la composición de la Asamblea nacional, los liberales bajaron en su votación en las cuatro circunscripciones. Incluso, si hubiese habido una alianza entre el PQ y QS en Verdu, los liberales hubiesen perdido esa fortaleza tradicional liberal. Con ello se muestra que los liberales que han gobernado de manera casi ininterrumpida en los últimos 15 años la provincia se mantienen en el poder solo gracias a que la oposición está dividida en tres opciones. Lo que no es bueno en u sistema electoral uninominal por distrito que desfavorece la división del voto.
Fue un verdadero anus horribilis para el gobierno Couillard. Aunque trato de aparecer como dando un nuevo aliento a su gobierno luego de dos años de recortes que le permitieron obtener un excedente fiscal, no le resultó. La adopción de la ley 70 que castiga los nuevos adherentes al bienestar social muestra que no hubo cambio de rumbo.
Lo que más marco la sesión fue el retorno de los problemas de corrupción asociados al partido liberal. Aunque el primer ministro Couillard hable de que ahora las cosas han cambiado, se trata del mismo partido liberal y se trata en muchos casos, incluido el, de miembros del antiguo gobierno Charest.
Los testimonios de los efectos catastróficos de las medidas de austeridad abundan y todo el mundo se burló cuando esta semana cuando Couillard pretendió haber salvado Quebec con sus políticas de austeridad.
Ahora se rumorea que el gobierno prorrogaría la sesión en febrero, formaría un nuevo gobierno cambiando la composición del consejo de ministros para prepararse para las elecciones de 2018.
Todo indica sin embargo que los liberales de Philip Couillard tienen todas las características de un gobierno desgastado que beneficia de la división de la oposición.
La división de la oposición
La división del voto francófono entre pequistas y caquistas beneficia a los liberales que como los conservadores, pueden asegurarse gobernar a pesar de aumentar el cinismo de la población porque nadie cree que sean diferentes que el gobierno de Jean Charest. La entrada en escena de Bernard Rambo Gauthier como jefe del partido ciudadanos, contra las elites muestra el desierto que existe en la izquierda quebequense y en el movimiento soberanista. La influencia del resultado de las elecciones en Estados Unidos que llevaron al poder a Donald Trump se manifiestan en la provincia a pesar de todas las diferencias. François Legault de la CAQ ha sido criticado pro tratar de aparecer asociado a las reivindicaciones y al estilo de Donald Trump en lo que concierne el expediente de la identidad.
Por un lado la CAQ representa la filiación de derecha del autonomismo quebequense, heredera de la ADQ de Mario Dumont, se plantea más a la derecha incluso que los liberales, pero sobre todo con posiciones oportunistas. Por otro lado, Quebec Solidario, tienen dificultades en crecer, y su discurso no llega a las zonas rurales. Parece incapaz de ir a buscar sectores mas amplios de la izquierda quebequense que puedan aparecer como alternativa de gobierno frente a los liberales o al falleciente partido quebequense.
Por su parte François Lisée, nuevo jefe del partido quebequense pareció comprender que la opción de la independencia de Quebec no atrae los votos. Antes que plantean una renovación de la opción sigue una línea de presentar un gobierno mejor que el de los liberales dejando en segundo lugar la opción independentista. Un poco como el modelo que permitió derrotar a Harper a nivel federal. Las posibilidades matemáticas de restablecer la coalición que dio origen a los gobiernos del partido quebequense de René Levesque parecen remotas. Por lo pronto todos los partidos se lanzan en procesos de consulta siguiendo el ejemplo del grupo Faut s’en parler de Jean-Martin Aussant y de Gabriel Nadeau-Dubois, es de esperar que al final de ello surjan nuevas perspectivas.